martes, 4 de noviembre de 2014

RECUERDO DE DOS TABERNITAS EN TIRSO DE MOLINA

El 16 de Conde de Romanones.-
               En el número 16 actual de la calle  del Conde de Romanones (hasta 1899 calle de Barrionuevo), había una taberna muy antigua que perduró hasta finales  la década de los 80 del pasado siglo.
               Según su último dueño, poco hablador y sin derrochar simpatía, la taberna tenía 200 años. Como veremos era un poco exagerado, pero tampoco mucho.
                 La numeración de la calle  sufrió variaciones  a lo largo de los años. Así, según la Guía de Madrid de Fernández de los Ríos (1875), los números pares de la calle Barrionuevo llegaban hasta el nº 22; por tanto, la penúltima casa era el nº 20, que es el actual nº 16.
           En el nº 20 tenemos documentada una taberna ya en 1840 pero sin conocer el nombre del propietario
                En 1846 estaba a nombre de Juan Pardo; entre 1851-68  su propietario era Ildefonso López y en 1880 estaba regida por una tabernera: Cipriana Martín. En 1894, antes de cambiar el nombre de la calle,aparece a nombre de Nicolás Riesgo.
               Ya con el nuevo nombre de  Conde de Romanones y, en el nº 16, desde 1930-1961 tenemos la taberna a nombre de Macario Casamayor.


    "Vinos" en Conde de Romanones, 16.  Al lado vemos una pequeña joyería tan típicas del Madrid antiguo
(Foto Cecilia- Pasies)
               El local era estrecho y alargado, con un precioso mostrador con azulejos  entrando a la derecha y al fondo un espacio oscuro y no demasiado limpio con unas pocas mesas y taburetes. Dada la poca colaboración del dueño, nada  pudimos sacar de la historia del establecimiento. De hecho  no nos dejó hacer ninguna foto del interior de la tasca y la que hicimos de la fachada fue casi de forma furtiva.
Recuerda Carlos Osorio  que no le gustaba que los clientes se sentasen en la taberna "no te permitía bajo ningún concepto que te sentaras "¿Qué, venimos de usar el pico y la pala? Pues entonces a levantarse, que en las tabernas se está de pie"". Amabilidad total.
               Tenia fama por los caracoles,  hasta el punto de ser conocida como "Los caracoles de Conde de Romanones"
Interior de la taberna con el tabernero y su madre cocinando los caracoles


Los caracoles listos para comer (Foto Santos Yubero)
Casa Paco en la plaza de Tirso de Molina.-

               Aunque el dueño  nos dijo en 1984 que la taberna se abrió en 1861, tenemos noticias de ella nada menos que desde 1842, en el número 10 de la plaza del Progreso (no tomó el nombre actual hasta 1939). Es posible que la taberna existiera antes de derribar el convento de la Merced (1840) que estaba enfrente.
          En el periodo de 1851-59 su propietaria era Luisa Martín. Entre 1880-1900 era de Luciano Macarrón; de 1930 al 1950 el tabernero era José Bruñó. La taberna fue lugar de encuentro de los vendedores del Rastro: buhoneros, gitanos, ropavejeros, etc.
               En esta casa se servían buenas tapitas para acompañar  al vino, siempre de Valdepeñas.

Encantadora fachada de "Casa Paco" con un rótulo poco afortunado (Foto: Cecila-Pasies, 1984)
               Como curiosidad diremos que en esta taberna se reunían y  citaban los charlatanes de todo el mundo (rusos, franceses, etc.). Paco, el tabernero, tenía un archivo de charlatanes lo que les permitía a estos intercambiarse noticias.A falta de Internet y móviles, el archivo de Paco.
               En la taberna había un  reloj antiguo, tan típico de las tabernas, y varios cuadros de distintos autores entre ellos el hijo del dueño. Cerró hacia 1990.
               Casualmente Paco hizo la mili con el dueño de la taberna de Conde de Romanones; parece que no hicieron buenas migas. No me extraña. 



               Un recuerdo nostálgico para estas dos humildes y entrañables  tabernas por  las que pasaron varias generaciones de madrileños y que, como tantas otras, ya han desaparecido. En sus lugar nos encontramos dos tiendas regentadas por orientales.

BIBLIOGRAFÍA.-

- Hemeroteca Nacional
- Hemeroteca Municipal
- Fernández de los Ríos, A. "Guía de Madrid"

domingo, 21 de septiembre de 2014




CASA OLIVEROS

Vamos a hablar hoy  de la Taberna Oliveros, sin duda una de las más antiguas, mejor conservadas y bonitas de Madrid.
        Aunque el dueño, Julio Oliveros, dice que  es de 1857 y así lo corrobora la placa dorada que el Ayuntamiento ha puesto en la acera junto al establecimiento, y además  es la fecha  de la construcción de la finca, nosotros tenemos documentada la taberna ya en 1854. Pocas tabernas de Madrid pueden presumir de una antigüedad así, aunque algunas son envejecidas por sus dueños sin ningún  documento que lo justifique .


             Anuncio  que nos confirma la existencia de la taberna en San  Millán, 4 en 1854             
 (Diario Oficial de Avisos de Madrid  del 19/7/1854)

Fachada actual de la taberna

              En 1861 su propietario era Ramón  Álvarez; entre 1868 y 1880  la regenta la familia Larrondo, primero José y después Manuel. Los siguientes propietarios fueron: Gabriel Fuentes (1900), Ricardo Rodríguez (1911) y, por último, y antes de pasar a la familia Oliveros, el tabernero era Domingo López (1920).

Precioso reclamo publicitario
Cuando la madre de José Manuel Oliveros Fernádez estaba a punto de tener al niño, se trasladó desde  Santiago de Cerredo, en el Concejo de Tineo (Asturias),  a una pensión de la calle de la Cabeza en Madrid en donde, en marzo de 1888, nacería el fundador de la  dinastía Oliveros. El futuro tabernero trabajó como camarero en el  café Platerías, que estaba en la calle Mayor con puerta trasera a la plaza de los Herradores.
José Manuel  Oliveros y Esperanza, su mujer

Oliveros compra la taberna  en 1921 por 10.000 pesetas. Primero era solo taberna y vivienda en el interior, pero el 2-2-1922, -a Oliveros le encantaban la fechas curiosas-, empieza a funcionar también como restaurante con el nombre de “Casa Manolín” para, posteriormente,  cambiar el nombre por el apellido del dueño.

Anuncio de Oliveros en 1924



Carta del Restaurante Oliveros en 1922. Libro de reclamaciones  en el mostrador. No se admiten propinas
José Manuel, casado con Esperanza García con la que tuvo  cinco hijos,  fallece en 1954, aunque en 1952 se hacen cargo de la taberna sus dos hijos varones, Antonio y Ángel Oliveros, que están al frente de ella hasta su jubilación en 1987. Poco antes se  había jubilado  Lucas, el camarero  que llevaba con ellos desde los 12 años. Después de unos años cerrada la reabre en  1999  Julio, el hijo de  Antonio, que sigue la tradición familiar.
Como curiosidad diremos que cuando algún cliente se iba sin despedirse, Lucas, con voz potente, decía "Hasta luego Lucas" poniendo en evidencia la mala educación del parroquiano. No puedo asegurar que  esa frase tan repetida aún en ahora, tenga su origen en esta taberna. Parece que Arniches ya la usó en alguna de sus obras.
Frente a la taberna había una antigua perfumería, Basanta, a la que Antonio acudía una y otra vez con le excusa de ir a por  cambio o a comprar cualquier cosa,  que no siempre era del todo necesaria. Pasado un tiempo Antonio se casó con Rosa, la dependienta de la tienda y, si la miramos en la siguiente foto, vemos que valió la pena cruzar la calle una y otra vez.
Los padres de Julio,  Antonio y Rosa

 En la taberna sólo se vendía vino de Valdepeñas del cosechero Manuel Ruiz Ruiz. Según información de Ángel Oliveros, "se consumían 5.000 arrobas de vino al año (unos 220  litros diarios, que no está mal), pero ahora  (1981) el bajón ha sido grande, muy acusado, tanto que sólo llegamos a las 1.800 y, por mantener la tradición, el rico mosto  valdepeñero seguimos trayéndolo en pellejos" 


Reseña de Oliveros en ABC en 1978

Oliveros en 1984 (Foto Pasies- Cecilia)

Lucas, el legendario medidor de Casa Oliveros, en 1984 (Foto Pasies-Cecilia)
Tanto los azulejos de la fachada como los de dentro son originales hechos a mano,  aunque algunos del interior  son reciclados, de ahí que no todos sean iguales. Oliveros hizo quitar unos del centro de la fachada para  poner el  conocido anuncio de “Para comer bien y barato San Millán, 4". En este anuncio, hecho por el ceramista Fidel Blanco en 1921, aparece un orondo cocinero  cortando unas  grandes lonchas de jamón. Como anécdota diremos que en  los años 30, época en la que se pasaba mucha hambre,  la Guardia de Asalto mandó tapar con una madera al simpático cocinero para no provocar al personal. En el resto de la portada los azulejos, muy originales, reproducen racimos de uvas con rayas de tonos verdes y rojos. Por cierto, una noche  mientras los dueños dormían en el piso de arriba, oyeron unos ruidos: les estaban robando los azulejos de la fachada arrancándolos uno a uno. Se pudieron reponer, excepto uno, con los que quitaron  para hacer el anuncio


Interior de la taberna en 1984 (Foto Pasies-Cecilia)
Las paredes de la taberna y comedor están cubiertas hasta media altura por  azulejos con motivos geométricos, predominando los colores rojo y azul. Estos azulejos son difíciles de datar, aunque Julio asegura que pueden llevar ahí desde la fundación de la taberna.. Sobre la línea de azulejos  hay un pequeño espejo.
Elementos de interés en la taberna  son el reloj con incrustaciones de nácar, una preciosa caja registradora , que marcaba en dólares con un registro máximo de 9,9 y una saturadora para  producir agua de seltz que, ocasionalmente, aún funciona. Tiene también  varios relojes antiguos
Con la reapertura de la taberna por Julio Oliveros , se cierra el comedor de arriba y  se habilita la cueva para poner mesas. En esta cueva es donde antes se guardaban los  pesados pellejos  de vino que los empleados del cosechero tenían que bajar por una escalerita pina y estrecha de madrugada para no interrumpir el tráfico.
Julio Oliveros, a la izquierda,  recibiendo, en 2008, la placa  del Ayuntamiento  que le distingue como Comercio Centenario

Encantadora imagen de la taberna en la actualidad
             La taberna era frecuentada por  gente  del mundo del toro. Ángel Teruel, era cliente habitual de la taberna el torero; además, fue   vecino del barrio (habia nacido en el nº 7 de la calle del Ventorrillo, donde se rodó también la película sobre la vida de Lola Flores, "Lolita")
           Antonio Gala y Sancho Gracia también pasaban por aquí; a este último le esperaba  con ansiedad el  joven Julito por las buenas propinas que le dejaba.
           Otro  que visita la taberna, como cliente y como familiar, es Ramiro Oliveros,  hijo de Adela, una de las hijas de José Manuel  y casado con la hija de doña Concha Piquer.

Como curiosidad, diremos que  en octubre de 1929 la lotera de la calle de Toledo, 69 repartió por el barrio el premio “gordo” de la lotería de la Cruz Roja. A una peña con “domicilio social” en las tabernas  de los números 2 y 4 de San Millán  les cayó un buen pellizco. Algo les tocaría también a los taberneros.
En otros sorteos menores fue agraciada la taberna: en 1953 al camarero  Lucas de la Orden  le tocan...¡ un par de medias de nylon.!. Ya en fechas más recientes,   un importante premio de la lotería de Navidad también visitó la taberna.

Anécdota: Se presenta en Oliveros un señor un tanto engreido y, después de leer la Carta, dice que  no le gusta ninguno de los platos que le ofrecen. Acude José Manuel,  el tabernero:
- No se preocupe que le voy a preparar un plato para chuparse los dedos.
Entra en la cocina y con un cazo coge garbanzos, fabes y callos y  llena un plato con esta mezcla.. Cuando el cliente lo prueba se queda maravillado y le dice a Oliveros  que cómo es posible que un plato así no estuviese en la carta y le pregunta qué nombre tenía para pedirlo otra vez.
- Chabaza, le contesta el tabernero ante la risa de los otros parroquianos, pues con ese nombre se llama en algunos lugares de Asturias a la comida que se da a los cerdos. Por cierto, en el libro "Diccionario de madrileñismos" de Manuel Alvar, ya está registrada esta entrada como "Callos con garbanzos".
Además de la chabaza, ahora en Oliveros se puede degustar  un espléndido cocido, que hacen a diario,  los callos, el bacalao y típicos platos asturianos como la fabada y las fabes con almejas. Para acabar la faena, tenemos algunos  postre deliciosos y originales  como los paponzuelos, los frisuelos y el tocino del cielo.



El cocido, uno de los platos estrella de Oliveros

Delicioso postre. No hay más que verlo

BIBLIOGRAFÍA.-

-Establecimientos Tradicionales Madrileños (Tomo III)
- Hemeroteca Nacional
- Hemeroteca  Municipal
- Y, sobre todo, mi agradecimiento a Julio Oliveros sin cuya colaboración entra entrada hubiera quedado medio vacía.



lunes, 14 de julio de 2014



CALLE CONCEPCIÓN JERÓNIMA: EL MESÓN DE LOS HUEVOS Y SUS TABERNAS EN LA 2ª MITAD DEL  S-XIX

          La tradicional  y familiar  calle de  Concepción Jerónima arranca de la calle Atocha y baja serpenteando hasta desembocar en la calle de Toledo. Calle antigua  y populosa,  ya aparece citada en el  Memorial de Pedro Tamayo  a Felipe II de 1590, en el  manuscrito  nº 5819 de la BNE y la vemos en el plano de Texeira.de 1656 aunque el tramo que va desde Atocha a la actual calle del Conde de Romanones , la llamaba Barrionuevo.

            Esta calle debe su nombre al convento de  Concepción Jerónima fundado  en 1506  por Beatríz Galindo (La Latina) que desapareció en 1890 abriéndose  la calle del Duque de Rivas.


FIG. 1.- Calle Concepción Jerónima con la numeración actual que varía algo respecto a  la del siglo XIX


              Camino natural desde la calle Atocha a Puerta Cerrada, las Cavas y la calle de Segovia,  fue siempre  una vía muy transitada llena de comercios y, como veremos, de tabernas.aunque el establecimiento más famoso e importante de la calle fue el Mesón, Posada o Parador de los Huevos, que de las tres maneras era conocido. 



Mesón de los Huevos: 300 años de existencia


               Citado  ya por Pedro Tamayo en 1590, estuvo abierto hasta 1870 casi ... ¡300! años. Nos sería difícil encontrar un establecimiento del tipo  que fuera con una vida tan larga. Estaba situado en el nº 15 de la calle  donde ahora se halla la Imprenta Municipal.  Según la Planimetría de mediados del XVIII, era el nº 16 de la manzana 160 y ocupaba un extenso solar de forma irregular de más de 1115 metros cuadrados con fachada a la calle de casi 20 metros.


              Vamos a hacer un repaso cronológico sobre este Mesón:  Deleito y  Piñuela en "Sólo Madrid es Corte", hablando de mesones  el el Siglo de Oro, dice que  "el de los Huevos, cuya existencia consta documentalmente desde 1639". Como apuntamos antes,  ya existía al menos  50 años antes de esta fecha. En el tomo II de "El Madrid de Velázquez y Calderón", interesante obra de Julio Vidaurre, cita también al Mesón pero lo sitúa, de forma equivocada,  en la acera de los pares de la calle.
               Miguel  Herrero García , en su  libro “Madrid en el teatro” , no habla de este mesón, citado en esta poesía de “Migajas del ingenio
En el Corral de la Cruz
estamos, que un mosquetero
conozco allí que está mal
con el mesón de los Huevos

              Y en varias citas  que encuentra el autor en  documentos de la Sala de alcaldes.
“Entre los documentos de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte hallo cuatro, por lo menos, que atañen a este mesón. En 1639 suena por primera vez, mandando al dueño del mesón no le alquilase a soldadode la guardia ni a persona que gozase fuero. En 1701 se prohibió que se vendiesen huevos en el mismo mesón, es decir, que los recoveros que allí los traían debían venderlos a los traficantes de la villa, que pagaban licencia por sus puestos de la plaza. En 1729 se mandó que se quitase el guarda que allí ponían los administradores para impedir la venta de pollos y gallinas. En 1741 se concedieron licencias para vender huevos en el mesón de su nombre”.



         En 1740 vemos en manuscritos del AHN que el mesón estaba a nombre de Francisco Peláez y según el periódico “Mercurio histórico y político" de Abril de 1767, si queremos encontrar un determinado libro "se hallará en la Librería de Pedro Sánchez Pardo, calle de la Concepción Geronyrna, frente del Mesón de los Huevos". Pocos años después, entre 1770-79 el mesonero es Juan Antonio de Castro según documentos hallados en el AVM.


FIG- 2.- Parecido a este debió ser le Mesón de los Huevos





               En la prensa madrileña aparecen muchos anuncios referidos al Mesón. Hemos seleccionados unos pocos curiosos que nos permiten ver las múltiples actividades  que tenía el establecimiento.

 "Ha llegado al mesón de los Huevos Pedro de Arce con una partida de hilo de León, delgado , y de distintas calidades : lo vende por mayor y por menor, y a precios equitativos"
Diario Curioso-25/9/1786

"Manuel Sánchez , el choricero, ha llegado al mesón de los Huevos con una partida de chorizos de superior calidad, los quedará con equidad."
Diario de Madrid -1/10/1794

"Quien supiere de una mula negra , alta de lomo , en pelo, que se extravió en la mañana del día 24 del corriente, en la Plaza mayor, la entregará en el Mesón de los Huevos, al mozo de paja y cebada , quien dará el hallazgo"
Diario de Madrid-30/8/1802

"Quien se haya encontrado una mantilla negra (…) se sirva entregarla a la modista que vive calle de la Concepción Gerónima , inmediata al mesón de los Huevos"
Diario de Madrid- 8/1/1810

"En la calle de la Concepción Gerónima, mesón de los Huevos, se halla la GALERA de Zamora, la que saldrá á la mayor brevedad; admite asientos y arrobas para Arévalo, Medina, Toro y su carrera aprecios arreglados: el mozo de dicho mesón darán razón."
Diario de Avisos-23/11/1846

"En el parador de los Huevos, calle de la Concepción Gerónima, número 15, hay exquisitas  truchas del Barco  de Ávila, son asalmonadas el que quiera ver cosa buena  y arreglada, que no tenga pereza y vaya a escape si ha de probarlas"
Diario Oficial de Avisos-12/8/1849

"Al mesón de los Huevos,calle de la Concepción Gerónima, cuarto número 12, acaba de llegar un surtido de turrones de Alicante, Jijona, de nieve, canela, ruedas de Vitoria, de perada, jalea, melocotón, membrillo y tarros de almíbar y turrones en barra. Todo de superior calidad, como lo tiene acreditado en los años anteriores."
Diario Oficial de Avisos-17/12/1854

"Acaba de llegar al parador de los Huevos un gran surtido de chorizos y embutidos extremeños de el propio Montanchez; lo que se pone en conocimiento de los amigos y demás personas que  gusten  tomar dicho surtido: se espenden con equidad"
Diario Oficial de Avisos-3/5/1861

                  Con el siguiente anuncio comprobamos que el Mesón seguía funcionando en 1867.

"En el mesón de los Huevos se vende un caballo negro, de tres dedos, andaluz, de siete años: se irá arreglado."
Diario Oficial de Avisos-15/6/1867

                Y en los que copiamos a continuación, vemos que en 1870, y después de una  larguísima vida, ya estaba cerrado.

"Agustín Torremocha y Juan Carrasco, vecinos de Montanchez, acaban de llegar á esta corte con los exquisitos embutidos y ricos jamones de cerdo que ya tienen acreditado en años anteriores. Con motivo de haberse cerrado el parador de los Huevos, se hallan en la Cava Baja, posada del Dragón, cuartos números 22 y 30"
Diario Oficial de Avisos-25/3/1870

"Acaba  de llegar el  acreditado turrón legítimo de Jijona de todas clases; peladillas, piñones, anises y avellanas. Dichos géneros son de primera; hasta ahora se han expedido en Concepción Gerónima, posada de los Huevos; y este año se expenden en la misma calle, núm. 7, portal de Marquina, a nombre del mismo que hace diez y seis años, José Arques."
Diario Oficial de Avisos-11/12/1870

     Como anécdota curiosa diremos que el  Marquina al que se refiere el párrafo anterior, es José de Marquina gran amigote de Godoy hasta el punto que, cuando cayó el Ministro, fue asaltada su casa en el nº 7  de la calle y estuvieron a punto de cortarle el pescuezo. Como  corregidor  de Madrid (1805-1808)  mandó quitar todas las cruces que había en la vía pública; algunas, sin embargo, se mantuvieron como la de Puerta Cerrada sobre la cual se colocó un cartel que decía:

¡Oh, cruz fiel!
     ¡Oh, cruz divina!
que triunfaste
           del pérfido Marquina


FIG- 3.- En el lugar que ocupa la Imprenta Municipal, junto a la tienda de D. Restituto, estuvo el Mesón de los Huevos (Foto  años 30 . Fuente: Ayuntamiento de Madrid)



               Richard Ford  en su “Manual para viajeros”  (hacia 1844) cita al Mesón "Hay algo parecido a un coche que va a Ávila y sale del Mesón de los Huevos, calle de la Concepción Jerónima". 

              Tambien Galdós  lo nombra en varias ocasiones: así en “De Oñate a la Granja” escribe: "Convino en ello Fernando, y eligió la fonda de Genieys. Designó esta casa, como hubiera designado la Posada del Peine o el Parador de los Huevos"

               Y en "Bodas Reales " habla de varios mesones: "El mesón de los Huevos, en la Concepción Jerónima; los del Soldado y la Herradura, los de la Torrecilla y de Ursola, en la calle de Toledo; el de la Maragatería "

Tabernas.-

               Pasamos a hablar de las tabernas.Ya en  el siglo XVII tenemos documentadas varias   como la de  Isabel Polo en 1618  (quizás  esta tabernera le sirvió algún chatito al pintor Velázquez, vecino de la calle ) y Antonio García en 1699. Aunque nos vamos a centrar en las tascas de la segunda mitad del  siglo XIX, no quiero dejar de mencionar la Bodega del convento de Santo Tomás  y que, según Peñasco y Cambronero, "en competencia con los órganos de Móstoles, servida por tres legos que pulsaban, a gusto del consumidor,  ya el órgano del tinto, ya del moscatel, ya del pardillo, hasta que una visita  girada por el General de la Orden de Santo Domingo, fue suprimida la bodega pública". En 1827 aún estaba abierta frente a la calle Barrionuevo (actual Conde de Romanones) en la trasera del convento.


               En su "Guía de Madrid" de 1876, Fernández de los Ríos dice que "con objeto de expender el vino hicieron los frailes  la bodega que existe en el ángulo frente  a Barrio Nuevo (...)  a los bebedores se les servían  de sifones,  sobre los cuales se leía : tinto, con limón, moscatel, pardillo, blanco. Llamaba a estos sifones órganos, por ser copia del que tan famoso se hizo en Móstoles". Según el autor de este comentario, parece que esta taberna aún existía en 1876 y que estaba en la rinconada  de la calle,que corresponde al  nº 6 actual, aunque Répide  dice que estaba en el nº 8, donde después se construyó el Coliseo Imperial.

               En cuanto al órgano de Móstoles diremos que se refiere a uno que  regaló al municipio Felipe II  y que Luis Zapata (1526-1595), cronista de la época,  decía  que  "El mayor órgano es el de Móstoles, que tiene 21 diferencias admirables, lo ordinario, aflautado, orlas, dulzainas, trompetillas, pajarillos y aún voces humanas, vihuelas, áreas temblantes, tamboriles, cornetas y chirimías"


               Veamos la relación de tabernas que había en la calle  en la segunda mitad del siglo XIX,  con el  nombre de los propietarios  si los conocemos (si no conocemos este dato aparece como SN) y el  año en que las  tenemos documentadas, aunque  podrían estar abiertas varios años antes o después del año indicado.

FIG. 4.- Plano de la calle en 1874. Abajo a la izquierda, el Convento de la Concepción Jerónima. Arriba a la derecha, el Convento de Santo Tomás derruido en 1876. En rojo la situación del Mesón de los Huevos y de las tabernas que llenaban la calle en la segunda  mitad del XIX

          En el nº 1     Rafael Otero en 1880
          En el nº 2     Carlos Clarós  entre 1894-1900. Sobre esta taberna hablamos más adelante
          En el nº 4     José Mª Billoria  en1894
          En el nº 6     Salvador Furias. Taberna "El Sotanillo" entre 1844-1850. Después comentamos algo                              de ella
                             Taberna "El Sotanillo"  en 1876.  
          En el nº 7     Antonio Fernández  en 1880
                              Roque García en 1887
          En el nº 8     Francisco Berdeguer en 1880
          En el nº 9     José Rodríguez en 1868
          En el nº 16   Juan Mato en 1894
          En el nº 19   Benito Nagoles en 1900. 
          En el nº 20   Antonio González en 1894
          En el nº 25   Antonia López  en 1851
                              SN. esquina al callejón en  1859. En este lugar vivió Diego Velázquez
                              SN en 1873
                              Ramón García en 1894
                              Martín Vara en 1900
FIG. 5.- En el nº 25 -antes  el nº 11 de la manzana 160  y ahora  el  nº 21-,  hubo taberna  durante muchos años. Anteriormente vivió aquí  Velázquez hasta que  pasó a vivir  en la Casa del Tesoro,  junto al Alcázar . Es posible que el dintel y las jambas de la puerta sean de la época del pintor (Foto del Autor)

          En el nº 27    SN en 1852
          En el nº 31    SN en  1859
          En el nº 37    SN en  1848
                              SN en   1863
                              Tomás Sánchez  en 1880
         En el nº 41   SN en  1870
         En el nº 43   Tomás Sánchez en 1894
                             Anrés García en  1900

               ¡¡ Dieciséis.tabernas y un mesón!!. Vaya chollo para los vecinos de la época que les gustase visitar las parroquias de Baco. Claro que a medio recorrido, si no se saltaban alguna, más que visita sería un Vía Crucis. Pero dichosos ellos que tenían donde elegir porque ahora no queda ni una. Requiescat in pace

Taberna "El Sotanillo".-
               Como hemos visto, estaba en el nº 6 de la calle, frente a la actual  calle del Conde de Romanones, más o menos por donde la Bodega de Santo Tomás. Una noticia en "El País" en 1908 nos aporta más datos sobre la taberna y su peculiar dueño.

FIG. 6.-En esta rinconada, nº 6 de la calle, estuvo la famosa taberna "El Sotanillo" (Foto del Autor)
           "El «Sotanillo» era una taberna, que estaba en la Concepción Jerónima, en una casa vieja, en la planta baja, más baja que la calle, de aquí el nombre, cuando la calle de Romanones era estrechísima y se llamaba de Barrionuevo. Era célebre el «Sotanillo» por las chuletas, asadas a la misma puerta del establecimiento, en unas grandes parrillas.

FIG. 7.- Conde de Romanones esquina Concepción Jerónima. Aquí estuvo el "Nuevo Sotanillo" y sus famosas chuletas (Foto de Autor)
             Tirada media calle de Romanones, a ella se trasladó el dueño del «Sotanillo», que, en una más desahogada tienda, seguía vendiendo las famosas chuletas. Suárez, el dueño del «Sotanillo Nuevo», era un hombre apopléjico, rico en sangre y en dinero. Falleció anteayer repentinamente, en un café de la Puerta del Sol. Se llamaba Leonardo Suárez, era asturiano y tenía setenta y tres años. Llevaba encima, siguiendo una vieja costumbre de toda su vida, una fortuna: dos pesetas veinte céntimos en calderilla, 6.232 en plata y billetes del Banco, un resguardo de treinta mil duros, otro resguardo de diez mil y otro de ciento diez mil pesetas. Los que practicaron el registro en el cadáver quedaron absortos."
          No nos extraña la sorpresa de los funcionarios al descubrir ese fortunón en los bolsillos del tabernero. Efectivamente, en 1894 Leonardo Suárez tiene taberna en el nº 2 de la  calle Barrionuevo (en 1899 pasa a llamarse calle del Conde de Romanones) esquina con Concepción Jerónima. Por aquí va Fortunata según nos cuenta Galdós  "En la calle Barrionuevo (...) Fortunata sigue y pasa junto a la taberna en cuya puerta está la parrilla de asar chuletas, y debajo el enorme hogar lleno de fuego" 
              Con la muerte de Leonardo Suárez  la taberna pasa a manos de la familia Rosón que mantendrá  la fama de sus chuletas hasta mediados del siglo XX. Pero esta es otra historia.

Casa Nicolás.-
               Vamos ahora a hablar un poco de la  fue la última taberna de esta calle. Estaba en el nº 2.  Fundada por un sereno a finales del siglo XIX. por lo que era conocida como la "Taberna del Sereno". Recuerdo un delicioso cuadrito de estaño representando a un sereno que conservaban de la época del fundador y que podemos ver en la figura 9. Tenía un zócalo de azulejos, bancos corrridos con taburetes y veladores de mármol. Era muy frecuentada por los artistas del teatro Calderón.
               Como ya hemos apuntado, en 1894 su propietario (seguramente el sereno) era Carlos Clarós; entre 1911 y 1920 estuvo a nombre de Félix Martínez. En 1930 y  hasta 1961  en los Anuarios está a nombre de la familia Menéndez por lo que era conocida como Casa Menéndez aunque desde 1944 su propietario era  Nicolás Vicente; de ahí el nombre posterior de  de Casa Nicolás. En 1984  estaba al frente del local el hijo del anterior, Juan. La taberna cerró  hacia a finales del pasado siglo. ahora es una tienda de ropa.

FIG. 8.- Casa Nicolás en el nº 2 de la calle en 1984  (Foto Cecilia-Pasies)
FIG. 9.- El propietario  Juan y un castizo cliente en 1984  (Foto Cecilia-Pasies)


FIG. 10.- Detalle del mostrador y arranque de la escalera  que llevaba al comedor (Foto Cecilia- Pasies)
               Un hecho luctuoso ocurrió en esta taberna que conmocionó al barrio. Nicolás Vicente daba comidas en el altillo del local  pero al no tener licencia para la extracción de humos, se asustó  ante una eminente inspección y se quitó la vida en la taberna. En la figura 8  vemos que donde ponía "comidas" debajo de "vinos y", está borrado.


FIG. 11.- Aquí estuvo la taberna "Casa Nicolás" hasta finales del pasado siglo (Foto del Autor)


BIBLIOGRAFÍA..-

Además de las obras citadas, hemos consultado documentos en:
AHN .- Archivo Histórico Nacional
AVM .- Archivo de la villa de Madrid
Hemeroteca Nacional



lunes, 19 de mayo de 2014

TABERNA DE PRÓCULO

               En anteriores entradas de este blog nos hemos referido a dos antiguas  y  famosas tabernas vecinas: "Casa Eladio" y "La Cruzada". Vamos a hablar ahora  de la "Taberna de Próculo", para cerrar esta trilogía tabernaria del Barrio de Palacio.

               Esta  célebre y popular taberna, desgraciadamente también desaparecida, estaba  en el número 7 de la calle Santa Clara esquina con del número 9 de la calle Vergara que  es donde está el portal de la finca.

               El local está documentado desde 1845; en 1865 su propietario era Juan Francisco Luengo; en 1894 está a nombre de José Colado y en 1900 el tabernero es Vicente Colado posiblemente hijo  del anterior. En 1911 aparece como propietaria Carmen Aisparda; entre 1920-1940  su titular es  Manuel Lorenzo y la última cita que hemos encontrado de la taberna es en los Anuarios de 1943 con el nombre de "Casa Próculo". Pienso que se cerraría poco después aunque el rótulo permaneció hasta fines del siglo pasado. En el Tomo II  (1981) de los "Establecimientos Tradicionales Madrileños" se dice que  "en el mismo edificio de Santa Clara, 5 (sic) dos sencillas portadas atraen la atención: "Peluquería" y "Casa Próculo" y , según información de vecinos del barrio, en 1989 aun estaba el letrero de la taberna junto a un marchante de cuadros y un zapatero remendón. Es una pena que no haya podido localizar ninguna foto del local.

               Curiosamente, en 1932 Próculo amplia el negocio abriendo un restaurante por Las Rozas como vemos en este anuncio:
 
1932. Próculo sube de categoría 
                                     


               Federico García Sanchis en su libro "Adios, Madrid...",  de 1944, dice que el nombre de Próculo se lo puso el periodista Antonio Palomero también conocido como "Palomerín" o "Gil Parrado". Así nos habla de la taberna:"una lápida conmemorativa merecería nuestra "Taberna de Próculo" que fue testimonio de la sencillez de los antiguos españoles, perpetuados en la familia que explotaba la modestísima industria; paradigma de la intimidad en que trascurría la existencia matritense a principios de siglo, y nodriza, ya que no madre, de muchos grandes artistas que acaso sin ella hubiesen fracasado. Tratábase de un despacho de vinos como los demás, con su mostrador de cinc, su anaquelería con frascos, sus mesitas redondas y sus taburetes, sus tulipas en un aparato con pretensiones, su transparente de viñeta tropical. Distínguíanlo la limpieza y el sosiego. Jamás nos toparíamos allí con el borracho zumoso ni con los  señoritos acompañados de unas bellezas de las de mantón peludo. Inclusive ocurría que los artistas no se eternizaban en la sobremesa, impelidos a marcharse por la exigüidad del local y la abundancia de público. El dueño, blanducho con la edad,  auxiliaba a sus hijos, varón y hembra, lego y monjita, a servir los guisos que preparaba el ama. Escandalizaba el cubierto, por económico,  a los comensales, no muy entendidos, sin embargo, en contabilidad."

               Emilio Carrere apunta que  fué el periodista Cristóbal  de Castro el que le puso nombre a  la tasca.:"La casa de Próculo, en la calle de Santa Clara -bajo el salón donde sonó el pistoletazo de ´Fígaro´-, tenía  categoría de figón tradicional en el mundo literario.  Fue Cristobal de Castro quien, al comenzar el siglo, dio nombre y celebridad a este comedor de burócratas; de pensionistas y de periodistas: "Proculo"  representaba casi un hogar; con pulcritud y puntualidad; sin audacias en la confección del menú ni salsas excitantes de las malas pasiones. Costaba una peseta y veinte céntimos el cubierto; se comía a horas fijas. Era una fonda modesta para personas de orden"  (La Estampa, 7/1/1933)

               Carrere se confunde ya que la taberna no estaba debajo del salón donde se suicidó Larra, sino en la casa de más abajo, pasada la calle de la Amnistía.

               El citado Cristobal de Castro  en el ABC (10/10/1945) dice que el nombre de Próculo está inspirado  en un capítulo del libro "Roma" de Andrés Mellado en el que salía  "la taberna vinaria de Próculo". De Castro nos describe la taberna: " siendo una modesta taberna vinaria, compite, en los anales bohemios, con las tertulias de literatos y artistas en Fornos, Nuevo Levante, en Madrid, en La Paz, en Candelas (con sus camareras sugestivas) y en El Español (con sus coristas y corifeos).[...] Próculo adquiere la categoria de mito y la simpatía de la moda. Las redacciones, los saloncillos el congreso envían  sus gerifaltes al cenáculo. [...] Próculo es la catedral de la bohemia. allí acuden altos y bajos, derechas e izquierdas, clásicos y modernos. Desde mariano de Cavia [...] hasta  los nóveles anónimos que viven a salto de mata, soldados desconocidos y errabundos. Allí, desde Mariano Benlliure [... ] hasta el picapedrero con ilusiones de escultor."
En Próculo cocidos a 60 céntimos. En cada puchero una ración

               Por lo que se ve esta taberna tenía muchos padrinos  pues J.E. Casariego en el diario ABC (13/7/1955) habla de Mariano de Cavia  y dice que "Uno de sus  lugares favoritos era una antigua tienda de  vinos del viejo Madrid -allá por el barrio del teatro Real-, que él bautizó con el nombre arqueológico y sonoro de `Taberna vinaria de Próculo´"

Cocido completísimo a punto de ser  despachado

               Cansinos Asséns en "La novela de un literato" nos  habla de los bohemios y hampones que pululaban por Madrid a medianoche: "todo el día se les ve tras la búsqueda de unos céntimos para la cama y la ración de judías y el panecillo, en esas tabernas inmundas como la del Barbas o Eladio. Cuando han tenido fortuna en sus acometidas a algún mecenas ocasional o a algún literato de los que cotizan su firma, van a darse un festín en la famosa  casa de Próculo o la no menos famosa de Pascual y entonces se regalan con el bisté de (sic)  patatas o la  cazuela de guisado, en que todos meten fraternalmente la mano pringosa, y copiosos frascos de vino tinto"

               En esa época  con el nombre de "El Barbas" encontramos tres tabernas: una en la calle Ruiz, otra en la de San Andrés  y la tercera estaba "por los Bulevares". Es posible que hablemos de la misma taberna. "Casa Pascual" estaba en la calle de la Luna junto a la calle de San roque.


              "El Prometeo" , en 1909, criticaba a los  esnobs pudientes que alguna vez  aparecían por la taberna:
              "—Muy bien ir un día a Casa de Próculo, y sentirse magníficos comiendo por una peseta en un zaquizamí y sentirse pobrecitos y humildes y bohemios, pero después coger el automóvil a la puerta y ver al chauffeur sonreírse de la excentricidad..."

Vamos a continuación una serie de noticias  referidas a nuestra taberna

               "El fusil " (17/12/1910)  habla de una serie de políticos de principios del S-XX:

               "Calbetón ya ha realizado el sueño de su vida; Merino ya se ha dado el gusto de sentarse en el mismo banco que su suegro; Aznar ya ha llegado a exministro, y en cuanto a Burell, ya se ha hecho acreedor a una cesante, que le ponga a cubierto de ir a cenar a casa de Próculo."

               Emilio Carrere, gran conocedor y cliente de las tabernas madrileñas,  en donde pasaba más tiempo que en su empleo en el Tribunal de Cuentas por donde solía aparecer poco.

              "Muchas veces he ido al Tribunal de Cuentas para buscar a Carrere, con el objeto de que almorzáramos juntos en casa de Próculo, en el bodegón de Malagorra o en La Precisa." (El Motín, 31/8/1911)

                Había, en esa época, dos tabernas con el nombre de Malagorra: una en la calle Embajadores y otra en el número 6 de la plaza del Progreso (Tirso de Molina). Seguramente se  refiere a esta última. La Precisa era un tabernón de la calle del Barco.


           Según nos comunican un atento B. L. M., el  director de El Eco de Noval, sus redactores y colaboradores celebrarán el próximo sábado una modesta cena en casa de Próculo (calle deVergara),para conmemorar su cuarto aniversario. Agradecemos al Sr. Godínez su amable invitación. (El Globo, 1/2/1916)


               He aquí  a Nestor O. Lope  que, de forma humorística, critica  los platos de la taberna por exiguos
"Si alguien me convida en casa de Próculo, como como un buitre que use Saiz de Carlos; y eso que los platos, aunque uso monóculo, más que deglutirlos, he de adivinarlos...Esto no es hipérbole, ni es epifonema, ni audaz pleonasmo, sarcasmo ni exceso: ayer me sirvieron un huevo sin yema, y luego, de postre, dos ojos de queso...¡Y encima me envidian!... ¡Si como judias, algunos amigos claman y alborotan!...(No adivino cómo, mas los pocos días que como judías, todos me lo notanl..." (Buen Humor, 23/12/1923)
Al final de la calle Santa Clara estaba  la taberna de Próculo (Foto del autor)



          Cristobal de Castro, buen cliente de Próculo, le escribe a Luis Bello, el amigo de Lorca y Buñuel.
"Querido. fraternal Luis: Cuando, hace veintitantos años, comíamos, por ochenta céntimos, en Casa de Próculo—o no comíamos, por no tener ni los ochenta céntimos-, ya era usted el espíritu más templado, la voluntad más perseverante de la pléyade... ¡Cómo han de sorprenderme, pues, sus triunfos de ahora? [...]. Un abrazo, a través de Próculo,"..(La Libertad, 4/4/1928)

            Los taberneros siempre han tenido fama de bautizar el vino;. ya en el Siglo de Oro Lope de Vega  se mete con los taberneros madrileños cuando le comenta a Madrid las nuevas  fuentes que ponen en la ciudad
Aunque para ser eternas
agua en conductos traéis,
por más fuentes que labréis,
más tenéis en las tabernas.
Porque sin ser muchos los daños
del medir los taberneros,
más agua tienen los cueros
que los bronces de los caños



            Según  Gerardo de Alvear, en "El Madrid de mis recuerdos",  también Proculo ejercía de cura. Así nos relata su visita a la taberna "Fui una noche a cenar a la taberna de Próculo, muy cerca del Teatro Real. allí solían tomar chatos de manzanilla o vasos de Valdepeñas, tinto o blanco, que  el tabernero había bautizado como moderno Bautista, algunas coristas y algún que otro partiquino de escasa categoría que rebañaba un plato de judías con chorizo, al tiempo que muchos melómanos de los del paraíso comían y bebían según sus posibilidades mas bien escasas"


             Javier Rioyo, en su libro "Madrid, casas de lenocinio, holganza y mal vivir"  hablando de Julio Romero de Torres, cita  a unos cuantos clientes de Próculo:  "Empezó comiendo (Romero de Torres) [...] en la taberna de "Próculo" muy cerca del Teatro Real; en aquellas mesas de cinc, donde  por una peseta y diez céntimos se ponían morados Valle, Zamacois, Ricardo Baroja, Penagos y toda una pandilla que no hacía ascos al Valdepeñas"

            Finalizamos esta entrada  con la nostalgia del adiós a tres tabernas, próximas al Teatro Real, que, al menos en el primer tercio del siglo XX,  fueron centro de la vida madrileña y de las que hoy solo nos queda el recuerdo -de dos de ellas no hemos encontrado ningún testimonio gráfico-.Estas ya las hemos perdido; pero todavía podemos tomar un chato bien conversado en  las que aún están vivas,  algunas  de ellas de gran interés. Sea

BIBLIOGRAFÍA.-
Además de las obras citadas hemos consultado
- Hemeroteca Nacional
-Archivo histórico Nacional