viernes, 27 de septiembre de 2013

TABERNAS EN EMBAJADORES

TABERNAS EN EMBAJADORES

               Vamos a hablar hoy de cuatro  tabernas: tres de la calle Embajadores, muy próximas entre sí  y que, desgraciadamente,  ya han desaparecido: "Casa García", "Aguardientes" y "Casa Paco", y de otra  que permanece abierta, en la calle Huerta del Bayo: Casa Zoilo. De las tres primeras, realmente, taberna, lo que se dice taberna, únicamente lo era "Casa Paco" con sus mesas y sus taburetes de pino. Las otras dos, sin sitio para sentarse,  eran más bien bodegas o despachos de vinos y licores que, además de servir chatos y copas, vendían a granel.

Casa García en 1985  (Foto de M. Cecilia-A. Pasies)

Interior de Casa García (Foto de T. Cecilia-A.Pasies)



                Bajando desde el Rastro, la primera que  encontrábamos era "Casa García" en la esquina con la calle Abades. Preguntando, en 1984, al  dueño por su antigüedad, da la fecha de 1929 en que era bodega, ultramarinos y frutería en el mismo local. En 1939 pasó a ser sólo taberna y en 1940 su propietario es Bernardo Barrio. Sin embargo, tenemos datos de una taberna en ese número de la calle nada menos que desde 1839.

Casa García  (Foto de Luis Agromayor)
               La fachada  estaba pintada de verde y dentro tenía un interesante mostrador de  zinc, con  azulejos en la parte frontal y con dos surtidores antiguos. También el zócalo estaba revestido de azulejos, todos de tonos azules. En las paredes se podían ver algunos anuncios muy antiguos  como : "Jerez especial para enfermos" o "Vino blanco ajerezado superior"


               Entre otros habían pasado por esta taberna Celia Gámez, Conchita Piquer y multitud de artistas que trabajaban el el cercano Teatro Pavón.
                  El lugar de esta taberna lo ocupa ahora (¡que raro!), un comercio chino

             Casi enfrente de Casa García, en el número 26 de la calle, en un edificio que fue propiedad y residencia del arquitecto Pedro de Ribera, estaba  la pequeña bodeguita  con su rótulo  claro y conciso: "Aguardientes" aunque en el barrio se la conocía por "Casa Valentín".
Aguardientes (Foto de T.Cecilia-A.Pasies de 1985)


          Según nos contó la dueña pocos años antes de cerrarse el local, su marido lo había heredado de su padre que murió en 1979 con 90 años y al pié del cañón. Este señor entró de aprendiz a los 12 años y vivía  en un cuartito de la trastienda. Posteriormente,  se casó con la doncella de la casa  haciéndose después cargo de la taberna.


Placa a Pedro de Ribera
       
   La propietaria nos dijo que este local se abrió en 1834. No dudamos del dato y menos sabiendo que aparece registrada ya en 1851. En 1880 estaba a nombre de Salvador Torre y en 1894 al de Manuel Celeiro. Posteriormente su dueño fue Santiago Malaria.





          Cuando nosotros conocimos la taberna  ya había sufrido varios cambios y ninguno bueno. Desapareció el mostrador de zinc con un frontal de cerámica realizado por Alfonso Romero, con escenas del Quijote ¡que pena que no quede ni rastro!. También quitaron un surtidor para la sidra muy bonito que estaba a la derecha del mostrador aunque, en sus últimos años,  le quedaba otro, este para la cerveza, precioso, rematado con un pequeño león. Se mantenía, en cambio, el techo pintado al fresco que, aunque muy ennegrecido, era interesante.. En la cueva tenía grandes tinajas.

Aguardientes, interior (Foto de T.Cecilia-A.Pasies)


               Si dejamos volar la imaginación, se cuenta que este edificio fue sede temporal de la Embajada  Inglesa cuando, a causa  de una epidemia, las embajadas se trasladaron a esta zona.

La puerta de la derecha  era la de "Aguardientes"  (Foto a. Pasies)
                  Ángeles Espinosa describía así  a esta taberna: "Sin azulejo, predomina en ella la madera y el cristal pintado en un bello conjunto  en el que el mostrador y la anaquelería son elementos importantes. Varias familias de madrileños han sabido conservarla  a lo largo de más de un centenar de años. Inmutable  ante el paso del tiempo la taberna de Embajadores nº 26 da la pincelada necesaria para que el turista deseoso de conocer el viejo Madrid, o el madrileño que gusta de perderse por sus calles, encuentre en ella el eslabón perdido que ligas la calle de hoy con su pasado". Desgraciadamente,  hace ya  más de veinte años que este eslabón desapareció.


                  En la misma acera, un poco más abajo, en el nº 36, estaba hasta los años 70 de pasado siglo "Casa Paco" de la  que tenemos datos desde 1847, fecha en la que está a nombre de Miguel García Quirós y que, después de varios propietarios,  en 1940 el tabernero se llamaba Francisco Cuadrado que supongo  sería el que le daba nombre al local.
Casa  Paco en 1957. No se  asusten, la cola es para la pescadería 

                 Cuando la visitamos en 1973 estaba muy bien conservada y con sus puertas rojas y el tabernero nos dijo que uno de sus más ilustres clientes había sido Carlos Arniches.

                  A esta taberna se debe referir Antonio Díaz-Cañabate cuando cuenta esta anécdota:
   "Estamos en una taberna de la calle de Embajadores. La merendola es regular. Sardinas arenques, longaniza y queso de Villalón. Por supuesto, una frasca de tinto. En torno a la mesa, el señor Fausto el broncista, Brígido el fontanero, Obdulio el encuadernador y un servidor de ustedes. nos estamos jugando la merienda al mus. Se trajela y se empina el codo en un descanso de la lucha. Y  se habla y dice el señor Fausto:
                
                  <<En esta misma mesa conocí a don Carlos [...] estábamos echando un mus ahí, en esa mesa y él estaba sentao en esta misma con otro caballero, muy atento a la partida, y, lo que pasa, que se enredó la cosa y charlamos.Y cuando se marchó, el señor Felipe el tasquero, el anterior dueño, nos dijo que era don Carlos Arniches. Desde entonces no me perdí estreno suyo>>"
Aquí estaba Casa Paco (Foto A. Pasies)


                  Luis Romero también habla de esta taberna y cuenta que un parroquiano  se mosqueó porque  el tabernero la comentó a Luis que el referido cliente frecuentaba  mucho las tabernas sin  aludir a que también "iba a misa  de nueve en el Carmen, todos los domingos y era buen cristiano". Borrachín si, pero en paz con Dios.
                   En el lugar donde estaba la taberna  hay ahora un "Hogar de mayores"
             Si el lector de estas lineas se siente apenado por no poder  tomar un chato en estas tascas desaparecidas, le diremos que puede hacerlo en "Casa Zoilo", una taberna cercana a las anteriores, con solera y  "viva"  todavía, que , aunque reformada por dentro, mantiene una fachada magnífica y unos bonitos anaqueles.
Casa  Zolio en la C/. Huerta del Bayo en 1985  (Foto de T. Cecilia-A. Pasies)


           De esta taberna sabemos que en 1880 pertenecía a José Hermida. Seguramente se abrió al construirse la casa en 1865. Era una especie de bodeguita mucho más pequeña de lo que es ahora. El establecimiento daba a la calle y dentro estaba la vivienda de los dueños. En 1911 estaba regentada   por Antonio Pérez y en 1930 por Mateo Sánchez  quien,  hacia 1940,  se la vende a Zoilo, que  la amplia quitando la vivienda en 1952 . Como curiosidad diremos que Mateo le dejó el reloj de pared que aun preside de la taberna. A Zoilo le sucede su sobrino Ángel quien, tras trabajar varios años en el establecimiento, en 1980 se hace cargo del mismo.
Interior de Casa  Zoilo   (Foto A. Pasies)

                  Esta taberna fue la sede de una de las peñas del barrio, que tanto proliferaban entonces, y lugar de encuentro de gente del Rastro y del mercado de San Fernando. Actualmente,  van muchos jóvenes a probar sus empanadillas, sus deliciosas patatas al ajillo y otras viandas elaboradas por la mujer de Ángel , regado todo con un buenísimo vermut de grifo, una cerveza o algún "riojilla " de calidad. .

Bibliografía.-

Ángeles Espinosa: Tabernas (Establecimientos  tradicionales madrileños, Tomo III)
Antonio Díaz-Cañabate: Tertulia y anécdotas
Luis Romero: Libro de las tabernas de España
Archivo Histórico Nacional
Anuario del comercio, la industria... (varios años)
Agradecimiento a Ángel, tabernero de Casa Zoilo y persona entrañable

16 comentarios:

  1. Estupenda entrada. Por cierto, que ya echaba yo de menos tomar unos chatos en tus tabernas.
    Desconocía Casa Zoilo, lugar al que me propongo ir de inmediato y pertrechada de cámara de fotos.
    Por cierto: ¿No había una taberna en la acera de los pares de Embajadores, un poco antes de llegar a la altura del Pavón, que tenía el mostrador frente a la entrada y algunos escalones para acceder a ella?
    Y, ya que estamos ¿Se sabe cuántas "Casas Pacos" ha habido en Madrid?
    Enhorabuena por tu estupendo blog. Sigue, sigue, que ésto no se puede perder.
    M.R.Giménez (La de los cafés)

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    1. Hola Charo: Gracias por leerme y por tu comentario. Frente al Pavón nunca he conocido ninguna taberna . La primera era la de "Aguardientes" que comento en la página, a la que no se subía por ningun escalón y que sospecho que, afortunadamente por tu edad, tu no llegaste a conocer.
      Como "Casa Paco" tengo yo registradas 32 pero muchas de ellas desaparecidas. De todas formas, piensa que solamente tengo relación de tabernas y mesones antiguos-. Si, actualmente, cuentas los bares y restaurantes que se llaman así, estoy seguro que te salen muchos más.
      Un saludo afectuoso y espero compartir algún día un chato en alguna de las pocas reliquias tabernarias que quedan.

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  2. Qué recuerdos, "Casa García" y "Aguardientes" eran parte del aperitivo tras el paseo por el Rastro. Especialmente me gustaba la de Valentín, con aquel tabernero altísimo y enfermizamente pálido, la luz mortecina de una bombilla de 40 watios y la solemnidad casi eclesial de aquel lugar.
    Gracias, Antonio por resucitar estas tabernas casi esfumadas...

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  3. Gracias, Carlos. Efectivamente, Valentín siempre estuvo enfermo pero vivió un montón de años y se murió casi a la vez que su hijo. Además, no se si te acuerdas, que tenía un ayudante joven pero triste y lángido como si se le hubiese pegado el color macilento del dueño. Menos mal que le vermut y la anchoa estaban de rechupete

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  4. he pasao muy grstos momentos en esa y otras tabernas madrileñas y me alegra mucho leeros.El vermú de grifo está rico....lo que ya no me gusta tanto es la caña de sidra,o se tira escanciandola a brazo o no se bebe.....y la anchoa ....ay,y si con queso,ayay que asi da gusto pecar y rascar el bolsillo.hay que cuidase.Saludos sr Pasies y la compañia.P.d. me alegra Antonio que hayas por fin encontrado tiempo para escribir de lo que te gusta..

    .

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  5. Gracias por tu comentario. Estoy un poco vaguete pero ya trengo alguna otra entrada a puntos de salir. Espero que te guste.Unsaludo

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    1. con este frio un buen vino.y segur que te vuelves a enganchar..son horas de inestigación y veo que las aprovechas muy bien. ahora rondando lo medieval..yo soy lenta y cada vez más fragil....pero una linea diaria bien me apetecia....ya me he jubilao de colaboradora y estoy a agua antes de volver a la vida normal.Saludos y que Baco te acompañe. Nidia.anónimo.

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  6. ah,y muchas feliciades,ayer dia de s.Antón ,y para el 24,cambias de año...asi que feliz año nuevo...espero seguir leyéndote,Toni.y seguir juntos y en silencio,en la distancia.un saludo.Nidia.

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    1. Muchas gracias Nadia por tus felicitaciones.Estoy un poco intrigado porque, a pesar de lo que parece que me conoces, yo no te relaciono Me gustaría que le pusieras apellido a "Nadia". Hasta pronto. Un saludo

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  7. Me ha impresionado lo documentado e ilustrativo que es tu blog tabernario. Todo un alarde que admirar. Te envío por si es de tu interés mi blog MadridLaCiudad, dedicado a Madrid, naturalmente. Un saludo. http://madridafondo.blogspot.com.es/

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  8. Gracias Carlos: me alegra que te guste mi blog aunque estoy un poco vago. He mirado el tuyo un poco por encima y me parece muy interesante. Lo iré leyendo poco a poco.Un saludo

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  9. Desde Casa Zoilo, compartiremos en nuestro perfil de Facebook esta entrada de tu blog. Muchísimas gracias, no sólo por reseñarnos a nosotros, sino por el trabajo tan bonito que haces.
    Un abrazo grande. Casa Zoilo

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    1. Gracias por vuestro comentario y larga vida a Zolio, la última tabernma de Embajadores. Un abrazo

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